La frase es de Frederich Nietzche. Somos seres que buscamos la belleza como virtud, y esa belleza dicta la pauta de nuestro comportamiento en convivencia.

Es lo que Don Serafín Gutiérrez Fernández, hermano de mi bisabuelo materno, quería. Alcalde de Villa Alegre en siete oportunidades, fue un protector de la educación y de los niños, y un visionario de lo que un pequeño pueblo en el Maule podía llegar a ser.
Llenó su amada Villa Alegre, tierra de viñedos y naranjos, de alegría y vida para las generaciones venideras. Dio un ejemplo de lo que el servicio público puede conseguir y comprobó esa máxima de «lo pequeño es hermoso»
Sus árboles de naranjos eran un pequeño gran gesto, que lo conectaban con la parte de su árbol genealógico que había quedado en su natal España. A la vez, creaban un ambiente con sentido de pertenencia para todos.
