Celtarox comunica. Y por medio de Uterus, crea historias.
Ante el gigantesco mar de información y el exceso, el foco es cuidar la narrativa original, simple y cautivadora desde los orígenes de la humanidad.
Un fuego y un grupo de almas alrededor, escuchando, imaginando y dejándose llevar. Un ritual antiguo, un pacto. Estar juntos y que nada ni nadie nos pueda separar.
Entrar al cine es como entrar en un útero materno, oscuridad imaginando la luz venidera. Pero también, puede significar hacerse parte del gran árbol de la vida. Como si las historias fueran siempre las mismas en esencia, pero recorriendo ramas que van renovándose para las generaciones que van llegando.
Yo llamo todo el tiempo al poder de ese árbol genealógico, para inspirarme a crear. Lo siento como un derecho y un deber. Es el poder de nuestro linaje y nuestra sangre. En mis venas corre sangre celta, de las verdes montañas de Santander, España. Antiguos guerreros de leyenda, tribus de sabios que recorrieron diversas localidades del norte. Ancestros de ancestros, que un día cruzaron el océano para «hacerse las Américas» y sembraron semillas en una nueva tierra; una esperanza llamada Chile.
Tierra y rocas, piedras que construyeron hogares, pueblos y vidas. Piso, solidez y valentía para los que venían. Puertas al mañana. Me honraría poder hacer un saludo a mi tribu, a los que estuvieron antes con todo el detalle de sus vidas, sus penas y alegrías. Quiero construir un altar.
Así nace la división audiovisual de Celtarox; Uterus.

En la foto, mi abuelo, Serafín Gutiérrez Fernández, el primero que está sonriendo. Yo no lo conocí, pero él sí me alcanzó a conocer. Está con su hermano Antonio y el tío de ambos, también llamado Serafín Gutiérrez Fernández (al centro), quien fue alcalde de Villa Alegre siete veces. Amado por la gente debido a su obra de servicio a la comunidad, es el orgullo de toda mi familia. Con él comienza la parte chilena de la historia, que es también mi propia historia…
En la imagen están posando junto a los preciosos naranjos que sembraron de su propio bolsillo, en la calle principal villalegrina. Naranjos que ya tienen 90 años. El medio El Gráfico los celebró con un fragmento del historiador Jaime González Colville, a quien agradezco desde el fondo de mi corazón por haber recopilado con tanta dedicación la historia de mi linaje.
LOS NARANJOS VILLALEGRINOS CUMPLEN NOVENTA AÑOS
Los característicos y frondosos naranjos de Villa Alegre cumplen noventa años el próximo 21 de septiembre. Ese día, del año 1933, el Alcalde don Serafín Gutiérrez Fernández, informó a la sala municipal que había adquirido, con sus recursos, trescientos cincuenta naranjos para plantar en las calles Comercio (hoy Abate Molina) y Artesanos. Avenida España aún no había sido abierta, lo cual junto con la habilitación de la Plaza de Armas, se efectuaría en 1934.
Al plantear esta iniciativa, don Serafín explicó a los regidores que en ello había un interés de hermosear las poco sombreadas calles del pueblo y además, obtener, a futuro, algún beneficio de su venta, de parte del municipio.
Muy cuidados en sus comienzos, vigilados por trabajadores que el recordado Alcalde pagaba personalmente, los árboles crecieron y hoy se han extendido a casi todas las calles y poblaciones construidas en la comuna, lo cual además la ha hecho conocida a lo largo del país.
Este primer período de don Serafín al frente del municipio, duró desde el 4 de febrero de 1932 hasta el 9 de junio de 1935. Sin embargo tuvo una breve interrupción cuando el vocal de la Junta de Vecinos don Sinecio Espinoza Bustamante (que reemplazó las funciones de los regidores entre 1932 y 1938, según disposición del Presidente Arturo Alessandri,) denunció a don Serafín que había sido designado Alcalde, siendo de nacionalidad española, lo cual contravenía las normas vigentes. Sin pérdida de tiempo, don Sinecio procedió a asumir la Alcaldía el 31 de enero de 1933, jurando ante el Secretario Municipal Raúl Lagos.
Pero don Serafín, quien tenía gran amistad con el Presidente Alessandri, logró que éste, en 24 horas, le otorgara la ciudadanía chilena, con lo cual reasumió sus funciones. Don Sinecio ejerció el cargo por seis días.
En 1934 don Serafín abrió la actual avenida España, habilitó la plaza, hasta ese entonces un potrero descuidado, todo ello, como hemos dicho, con sus propios recursos, por cuanto el municipio de esos años carecía de fondos. Ello motivó una acusación de uno de los regidores (omitimos su nombre por cuanto hay descendientes en nuestros días) lo acusara al Ministerio del Interior de “Invertir platas particulares en obras públicas”, lo cual a su juicio era ilegal. A esta acusación se sumó otro regidor. Ello motivó que el Ministro designara una “comisión investigadora” para indagar esta extraña denuncia. Viajaron a Villa Alegre los parlamentarios Zenón Manzano Ezquerra y Eduardo Cañas Lira. Sin embargo, examinada la situación, ambos personeros manifestaron que sólo cabía felicitar y resaltar como ejemplo la labor de este extraordinario Alcalde, única en Chile. Esto ocasionó que, en la sesión del 16 de noviembre de 1933, los regidores Arturo León Pastèn, Pedro J. Navarrete e Isidoro Amigo formularan un voto de censura en contra de los acusadores. La reunión derivó en un violento enfrentamiento, llegando casi a la agresión física, pero don Serafín siguió en su tarea de hacer grande a la tierra que lo acogió como hijo.
*Una colaboración para Vgrafico.cl de Jaime González Colville, 2023. Del libro Serafín Gutiérrez Fernández, 1985, realizado en homenaje al centenario de su natalicio. Empaste hecho en Talca, portada en Imprenta Delta de esa ciudad, depósito legal en la Biblioteca Nacional. –Academia Chilena de la Historia.

Y, curiosamente, por mi lado paterno mi abuelo Alfonso Azócar Solís de Ovando, que estudió Leyes y fue empresario maderero, también dedicó un tiempo al servicio público. Él se desempeñó como Cónsul en Argentina y mi padre nació allá. Así, aunque yo soy nacida y criada en Chile, tengo tres nacionalidades, que son como tres identidades y tres historias unidas en una.
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*Romina Azócar es una periodista, pedagoga y autora chilena, hija de madre española y padre argentino.
Creció juntando cerros de cuadernos, donde escribía vivencias e historias de las personas alrededor.
Después de estudiar periodismo en Chile y trabajar en televisión, partió a Londres para cursar un postgrado de periodismo escrito en la University of the Arts London (UAL). Desarrolló su oficio por más de diez años y luego se dedicó a la docencia, con mención en Literatura. A la par, ha sido emprendedora como instructora de yoga para niños, por medio de @MeditakidsChile.
Su primera novela, «Corazonada», nació después de cursar el taller de narrativa del premiado escritor chileno Gonzalo Contreras, el 2015. La inspiración vino del poeta persa Rumi, quien habla del rol fundamental del corazón en nuestras vidas. El libro está disponible en todas las librerías, Trayecto bookstore (https://www.trayectobookstore.cl/corazonada) y Buscalibre. También en Amazon (amzn.to/2bHK3vi)
Romina cursó el Robert McKee Story Seminar el 2009, y después los Talleres de Rodaje y Dirección de Actores en la Escuela Bande à Part, además del intensivo de Interpretación en la escuela La Bobina, ambas en Barcelona, 2023.
Ese año terminó su primer guión, «Tiempo de naranjos», inspirado en la ancestrología, las constelaciones familiares y las nuevas formas de nacer del ser humano hoy. Con los cientos de árboles de naranjos villalegrinos como telón de fondo, esta comedia romántica nos muestra la vida de un pueblo chileno del Maule, donde podemos sentir el tiempo para detenernos a mirar nuestras vidas.
Hoy se encuentra reuniendo los fondos para filmar la película.

